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Definición de Revolución Neolítica características, y consecuencias

Mercedes Roch
Lic. en Historia

Llamamos revolución neolítica al conjunto de cambios en los modos de vida que atravesó la humanidad alrededor del VIII milenio a.C. en la zona conocida como Creciente fértil. Esta revolución estuvo caracterizada principalmente por el desarrollo de una economía agroganadera, por la adopción del sedentarismo y por el avance tecnológico en la elaboración de herramientas. Asimismo, los cambios introducidos por la revolución neolítica son considerados como antecedentes de la formación de estructuras estatales puesto que la economía de tipo productora necesitó de un sector de la población especializado en la administración de los recursos.

Si bien hay discusión acerca de adoptar el concepto de “revolución” para un proceso que fue gradual, lo cierto es que las transformaciones que provocó la revolución neolítica sobre la vida humana generaron un cambio sin trascendencia hasta aquel momento. De hecho, se aduce que tuvo la misma magnitud que la revolución industrial en lo que refiere a la modificación de la vida humana.

El término “revolución neolítica” fue acuñado por el arqueólogo Gordon Childe para denominar al conjunto de cambios radicales que vivió la humanidad a finales del período Paleolítico y principios del período Neolítico, es decir, hace unos 9.000 años. Fundamentalmente, el ser humano vivió el paso de la caza y la recolección a la adopción de una economía agroganadera. Asimismo, se complejizaron las relaciones humanas al abandonar la trashumancia y asentarse en aldeas con organizaciones sociales específicas. Esto, a su vez, generó avances tecnológicos. Desde ya que los modos de vida anteriores no desaparecieron, de hecho perduran hasta la actualidad en ciertos espacios geográficos, pero sí hubo un cambio generalizado por el que las sociedades pasaron a producir sus propios alimentos.

Si bien la revolución neolítica tomó un tiempo prolongado para su desarrollo, lo cual no coincidiría con la idea de alteración rápida enmarcada dentro del concepto de “revolución”, lo cierto es que se trató del primer gran cambio radical en la vida de las poblaciones ya que la humanidad reemplazó el estilo de vida que había mantenido por alrededor de 2,5 millones de años. Es en ese sentido que sí podemos acuñar el término “revolución” para referirnos a este conjunto de modificaciones.

Características

En primer lugar, la revolución neolítica se caracterizó por el descubrimiento y el desarrollo de la agricultura. En otras palabras, las personas descubrieron cómo sembrar y cosechar y, de esa forma, comenzaron a cultivar, lo cual generó un impacto favorable sobre la subsistencia humana. Los primeros cereales domesticados fueron el trigo, el centeno y la cebada. Posteriormente se domesticaron el lino y las leguminosas.

En segundo lugar, en este proceso revolucionario se vivió la domesticación de los animales que se llevó a cabo de la misma forma que la domesticación de las plantas, es decir, mediante la selección artificial. Si bien se entiende que el perro ya estaba domesticado desde el período mesolítico, en el neolítico se domesticaron animales con fines productivos ya sea para el consumo de su carne y leche, para usarlos como fuerza de trabajo o para utilizar sus fibras para producir textiles. Los primeros animales en ser domesticados con esos fines fueron la oveja, la cabra, el cerdo y el buey. Posteriormente se domesticaron el caballo y el camello.

Otra característica importante de la revolución neolítica fue que las personas abandonaron el nomadismo y adoptaron un estilo de vida sedentario. Así, los seres humanos construyeron viviendas permanentes y se instalaron alrededor de sus cosechas y de sus animales.

Finalmente, durante este período se generaron avances tecnológicos de gran magnitud para las sociedades humanas prehistóricas: por un lado, la técnica de la piedra pulida propició la elaboración de herramientas más precisas y filosas; por el otro, se inicio el trabajo de los metales, principalmente del cobre.

Consecuencias

Entre las principales consecuencias de la revolución neolítica podemos destacar:

• Crecimiento demográfico: los cambios alimenticios junto con el sedentarismo estimularon el aumento de la población ya que fue más sencillo acceder a la comida y se evitaron los riesgos asociados con la trashumancia del paleolítico.

• Desarrollo de la cerámica y el tejido: la agricultura estimuló la creación de recipientes de barro como sistemas de almacenaje, a la vez que la domesticación de los animales favoreció la elaboración de prendas de vestir. En ambos casos se trató de técnicas de producción que implicaron cierta complejidad.

• Surgimiento de la división social del trabajo: el excedente productivo generó una división en la sociedad entre quienes lo administraban y quienes trabajaban la tierra. Así, se pasó de la relativa igualdad del paleolítico a la especialización de una parte de la población en la organización de las tareas y en la administración de los recursos, lo cual favoreció la acumulación de poder de estos sectores.

• Aparición de las relaciones comerciales: el excedente también permitió que parte del mismo se utilizara para el intercambio con otras comunidades, principalmente mediante el trueque.

• Alteración de los ecosistemas: la selección artificial de animales y plantas generó un desequilibrio en los ecosistemas que, desde aquel momento, continúa en ascenso.

• Surgimiento de las ciudades: el sedentarismo y la división social del trabajo favorecieron el surgimiento de espacios políticos y económicos con infraestructuras complejas que actuaron como centros comerciales y culturales.

Referencias bibliográficas

Gordon Childe, V. (2012) Los orígenes de la civilización. México: F.C.E.

Autora

Escrito por Mercedes Roch para la Edición #112 de Enciclopedia Asigna, en 06/2022. Mercedes es Profesora y Licenciada en Historia, egresada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Maestranda en Estudios Culturales Latinoamericanos. Autora de Primeras (Editorial Malisia).