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Definición de Plaquetas características, función, e importancia

Tatiana Bengochea
Lic. en Ciencias Biológicas

Las plaquetas, también conocidas como trombocitos, son fragmentos citoplasmáticos de pequeño tamaño con morfología similar a placas o discos, que circulan en el torrente sanguíneo y cumplen funciones relacionadas con la coagulación de la sangre.

Origen y características de las plaquetas

Las plaquetas se originan en la médula ósea a partir de unas células de gran tamaño denominadas megacariocitos. Los megacariocitos son células poliploides (es decir, presentan varios juegos completos de cromosomas en su interior), y al momento de la formación de las plaquetas, lo que ocurre es que partes de su citoplasma de van desprendiendo en forma de pequeños fragmentos que van a parar al torrente sanguíneo.

La cantidad normal de plaquetas que podemos encontrar por milímetro cúbico de sangre es de entre 150.000 y 300.000, representando menos del 1% del componente celular de la misma.

Como mencionado, las plaquetas son, morfológicamente hablando, similares a discos o placas, y tienen un tamaño muy pequeño, de entre 2 y 3 micrómetros.

Se trata de pequeñas porciones de citoplasma rodeadas de membrana plasmática. En su interior, no contienen núcleo, pero sí presentan mitocondrias que les permiten generar energía en forma de moléculas de ATP, retículo endoplasmático liso, componentes del citoesqueleto y una gran cantidad de gránulos que contienen diversas sustancias.

Las plaquetas tienen una vida media de alrededor de 10 días, después de los cuales son degradadas y reemplazadas por nuevas.

Función de las plaquetas

Como se mencionó, la función principal de las plaquetas en el plasma sanguíneo se relaciona con la coagulación de la sangre. Normalmente, las plaquetas circulan libremente en estado de vigilancia, y ‘’analizan’’ el revestimiento endotelial de los vasos sanguíneos en busca de lesiones o roturas.

Cuando se encuentra una rotura que produce hemorragia (es decir, que la sangre se extravase hacia afuera del sistema circulatorio), las plaquetas activan su capacidad de adherirse unas a otras, lo cual contribuye a la formación de coágulos. Estos permiten que la sangre deje de fluir hacia fuera de los vasos sanguíneos, y de esta manera, se detiene la hemorragia.

Pero las plaquetas no actúan solas en esta labor. Cuando se rompe algún vaso sanguíneo, además de acumularse en la zona dañada y adherirse unas a otras, secretan mensajeros químicos que provocan cambios conformacionales en determinados factores de coagulación que circulan en la sangre. Esto hace que estos se insolubilicen formando fibras que contribuyen a la formación del coágulo y al taponamiento de la rotura del vaso, es decir, a la reparación de la zona dañada.

Existen al menos 15 factores de coagulación que se encuentran libres en el torrente sanguíneo, o bien en la membrana de las plaquetas y de otros tipos celulares. Por ejemplo, el fibrinógeno (una proteína que circula soluble en el plasma sanguíneo), se transforma en fibrina insoluble tras la señalización adecuada proporcionada por las plaquetas. Las fibras de fibrina se adhieren también a la aglomeración de plaquetas contribuyendo a la formación del coágulo.

Además, ante una rotura de un vaso, las plaquetas secretan serotonina que estimula la vasoconstricción para reducir así el flujo de sangre en la zona y evitar pérdidas mayores.

Importancia de las plaquetas

Considerando todo lo expuesto en las secciones anteriores, podemos decir que las plaquetas cumplen un rol muy importante en la hemostasia, es decir, en la detención de una hemorragia que se produce ante la lesión de la pared de un vaso sanguíneo. Este tipo de lesiones ocurren muy frecuentemente en nuestro día a día, como cuando nos cortamos, o pinchamos y comenzamos a sangrar.

Si no fuera por la acción de las plaquetas, la sangre no dejaría de salir del sistema circulatorio. La consecuencia de una pérdida importante de sangre es la disminución de la presión sanguínea, y al no tener sangre suficiente para poder distribuir el oxígeno a todas las células del cuerpo, se produce la muerte.

Lógicamente, la acción de las plaquetas es efectiva ante roturas pequeñas. Si la lesión es extremadamente grande, se requiere atención médica inmediata para poder cortar la hemorragia por vías artificiales.

La hemofilia es una patología que incluye a un conjunto de enfermedades determinadas genéticamente que afectan la correcta coagulación de la sangre. En general, en estas enfermedades falta alguno de los factores de coagulación o funcionan incorrectamente, lo cual supone un riesgo si la persona sufre una lesión en un vaso sanguíneo.

Referencias bibliográficas

Curtis, H. y Cols. (2022). ‘’Biología en contexto social’’. Octava edición. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Ross, M. H. & Pawlina, W. (2012). ''Histología''. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Didáctica, Enciclopedia Temática Ilustrada. Tomo 2, ‘’El Hombre’’. Editorial Oriente S.A.

Suárez, H. & Espinoza, A. M. (2002). ‘’El organismo humano: funciones de nutrición, relación y control’’ Biología – Polimodal (Libro 2) Buenos Aires: Longseller.

Autora

Escrito por Tatiana Bengochea para la Edición #128 de Enciclopedia Asigna, en 09/2023. Tatiana es Lic. en Ciencias Biológicas y Prof. en Biología. Graduada en la UBA, Arg.