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Definición de Intestino Grueso funciones, estructura, y microbiota

Tatiana Bengochea
Lic. en Ciencias Biológicas

El intestino grueso es la porción final del tubo digestivo, ubicada en la cavidad abdominal del organismo. Comienza en la válvula ileocecal, al final de intestino delgado, y termina en el ano, orificio a través del cual se elimina la materia fecal hacia el exterior del cuerpo.

Funciones del intestino grueso

Su función principal es la absorción del agua ingerida a través de las bebidas y los alimentos, y de los minerales y las vitaminas hidrosolubles que la acompañan. Además, se encarga de la eliminación de las sustancias de desecho en forma de materia fecal o heces.

La absorción de agua, junto con los movimientos de las paredes del intestino grueso, hace que los restos de alimentos no absorbidos o digeridos que provienen del intestino delgado se vayan deshidratando y compactando, formándose así la materia fecal. Este proceso tiene una duración aproximada de entre diez y doce horas. Las heces formadas son almacenadas en el recto (la última porción del intestino), para luego ser eliminadas a través del orificio anal.

Si se interrumpiera o redujera la absorción de agua por parte del intestino grueso como producto de alguna patología, lo que ocurre es una diarrea. En esta situación, los restos de alimentos se eliminan de forma líquida y la persona corre riesgo de sufrir una deshidratación importante.

La ingesta de fibra insoluble que no puede ser digerida, como la celulosa presente en los vegetales de hoja verde y en los alimentos integrales, favorece el aumento del volumen de la materia fecal y su movimiento a través del intestino por un efecto de arrastre.

El color marrón característico de las heces se debe a los pigmentos biliares que se producen por la descomposición de la hemoglobina en el hígado.

Estructura del intestino grueso

El intestino grueso tiene una longitud aproximada de 1,7 metros. Sus paredes constan de tres capas: la externa está formada por tejido conjuntivo que da lugar al peritoneo. La capa intermedia está formada por músculo, que al contraerse ayuda al movimiento de la materia fecal a través de su extensión. La capa interna, que da hacia la luz del intestino grueso, es un epitelio llamado mucosa intestinal con gran cantidad de glándulas que secretan mucus. Esta sustancia lubrica las paredes internas del intestino grueso para favorecer el movimiento de las heces.

El intestino grueso se puede subdividir en cuatro partes:

– El ciego: Con alrededor de 9 centímetros de longitud, es el primer tramo del intestino grueso, ubicado inmediatamente después de la válvula ileocecal que lo separa del intestino delgado. El apéndice vermicular se encuentra ubicado como una extensión (en forma de saco ciego) de esta porción del intestino grueso, y no tiene una función vital. Se trata de una concentración de tejido linfático que, en caso de infectarse e inflamarse (apendicitis), debe ser extraído quirúrgicamente para preservar la vida del paciente.

– El colon: Se ubica a continuación del ciego, y es la porción más extensa del intestino grueso. Tiene una parte ascendente, una transversal, y una descendente, formando un cuadrado sin base que rodea al intestino delgado en la cavidad abdominal. La última parte del colon se denomina colon sigmoide.

– El recto: Es el último tramo del intestino grueso que comienza a la altura del hueso sacro y finaliza en el conducto anal.

– El conducto anal: Se trata de la estructura que desemboca en el orificio de salida de la materia fecal. Tiene una longitud de alrededor de 4 centímetros y está rodeado por los músculos que controlan los esfínteres interno y externo del ano.

La microbiota intestinal

En el intestino grueso se encuentra una enorme población de bacterias benéficas que habitan en él y forman lo que se conoce como flora intestinal o microbiota intestinal. Se trata de un conjunto heterogéneo de microorganismos que viven en una relación de simbiosis con el organismo hospedador. Esto quiere decir que se benefician de la relación, al mismo tiempo que brindan beneficios al organismo.

En este caso, las bacterias de la microbiota intestinal se alimentan de algunas de las sustancias que ingerimos y no podemos digerir, como la fibra vegetal. A estas sustancias se las denomina prebióticos. Además, dentro de nuestro organismo, se encuentran en un ambiente y una temperatura óptimas para su crecimiento y desarrollo. Por su parte, producen y nos proveen de algunas vitaminas (como la vitamina K) y aminoácidos que no podemos producir y son absorbidos en el intestino grueso. Además, la colonización de bacterias benéficas evita la proliferación de otras bacterias patógenas que pueden ser perjudiciales para la salud, por lo tanto, tienen un rol protector.

Algunas de las especies de bacterias más conocidas que forman parte de la microbiota intestinal son las E.coli y distintos tipos de Lactobacillus. La ingesta de alimentos o suplementos probióticos favorece el mantenimiento de una microbiota saludable, ya que contienen microorganismos vivos que forman parte de esta.

En la actualidad, el estudio de la composición, función e implicancias de la microbiota en distintos aspectos de la fisiología orgánica se encuentra en boga en la comunidad científica.

Autora

Escrito por Tatiana Bengochea para la Edición #114 de Enciclopedia Asigna, en 08/2022. Tatiana es Lic. en Ciencias Biológicas y Prof. en Biología. Graduada en la UBA, Arg.