Definición de Barroco pintura, arquitectura, y escultura

Laura Cabrera Guerrero
Historia del Arte

El Barroco es una corriente artística de la cultura occidental que surge en el siglo XVII y se extiende hasta buena parte del siglo XVIII. El término “Barroco” tiene su origen en una palabra francesa, baroque, que se refiere a algo recargado, exagerado e incluso caprichoso. También, existe la expresión barruecas en portugués, aplicado a las perlas deformes. Por lo tanto, al designar al arte de este período con semejante nombre, la intención era peyorativa, despectiva.

Los países más importantes en los que se lleva a cabo un tratamiento barroco en las obras son Italia, España y Francia, con características comunes aunque también diferencias. Aquel equilibrio, razón, belleza y armonía renacentista quedará sustituida por un interés centrado en la realidad y lo cotidiano, de ahí por ejemplo los primeros bodegones, y por otro lado el gusto por lo monumental, por un arte deslumbrante y sorprendente, sinónimo del poder y la propaganda. El Barroco es, al fin y al cabo, dramatismo y tensión, aunque también pesimismo y crudeza. Se compone de un interesante juego de contrarios.

Para entender en qué consiste el arte Barroco debemos situarnos en el contexto histórico de la época, condicionado especialmente por la religión. En la Iglesia católica apostólica se da la Contrarreforma, un movimiento que busca luchar contra los efectos provocados por la reforma protestante y la figura de Martín Lutero, el cual generó una importante crisis en la institución con sus revolucionarias tesis.

Como la Iglesia tenía un fuerte poder y se vio temporalmente debilitada a causa del golpe de Lutero, usó el arte como herramienta propagandística para recuperar su máximo esplendor. Con este telón de fondo, encontramos algunas de las mejores obras de la historia del arte, pues la Iglesia se cubrió bien las espaldas y no escatimaron en gastos, contrataron a los mejores artistas del momento, el arte se convirtió en su mayor arma.

La corriente barroca es aquella que surge justo después del Renacimiento, el gran resurgir de la Antigüedad Clásica, y en el fondo durante el Barroco las influencias de la época griega y romana siguen teniendo un gran peso, aunque con un tratamiento diferente. El Barroco es lo más parecido al último período artístico griego: el Helenístico. Los artistas griegos ya habían logrado un gran dominio técnico en sus esculturas, sobre todo en la anatomía, y querían figuras cada vez más expresivas, que parecieran vivas, en movimiento. En esto se inspira el Barroco, de aquí que busquen siempre un gran dinamismo en sus figuras, la exageración, representar a los personajes en el momento álgido de una acción, con el mayor dramatismo y teatralidad posibles. Todo es una hipérbole de la realidad, cuanto mayor grado de tensión, mejor. El Barroco se da en las tres disciplinas artísticas: arquitectura, pintura y escultura, aunque probablemente sea esta última la más destacada.

Escultura barroca. Bernini.

En el episodio de la escultura barroca el referente indiscutible es Gian Lorenzo Bernini (1598 – 1680), también arquitecto y pintor, fue el escultor más destacado de toda su generación, considerado el digno sucesor de Miguel Ángel.

Sus obras se caracterizan por mostrar la psicología de los personajes (el gran antecedente de esta característica fue el innovador Donatello a principios del Renacimiento), con una fuerte gestualidad y la perfección al pulir el mármol, haciendo que la piedra parezca tan suave como la piel.

Todas sus obras contienen un fuerte dinamismo y la muestra de un punto culminante de una acción, como por ejemplo su David (1624), con la piedra ya colocada en la honda, a punto de lanzar contra Goliat y un rostro que denota emoción, esfuerzo, incluso se muerde el labio. O el grupo escultórico de Apolo y Dafne (1625), que capta el instante en el que la ninfa se convierte en un árbol de laurel, ante su propia sorpresa y la del dios Sol.

Bernini recoge modelos de la Antigüedad, como el imponente grupo escultórico Helenístico del Laocoonte y sus hijos o algunos más próximos al artista, como son las esculturas de Miguel Ángel, su antecesor.

Pintura barroca. Caravaggio, Velázquez.

En el campo pictórico, el abanico de artistas es mucho más amplio. Sin embargo, como máximo exponente también debemos ir a Italia, y es que el pintor referente y al que incluso podemos considerar iniciador del Barroco en pintura es Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571 – 1610). Caravaggio es ‘el pintor barroco’, en sus obras desarrolla el claroscuro, técnica de contrastes, de fuertes luces y sombras que genera expresividad y dramatismo. Su naturalismo, violencia y tenebrismo levanta admiración y críticas a partes iguales. La mayoría de los artistas de su época y posteriores lo tendrán en cuenta.

Entre muchas otras novedades, fue este artista el que introdujo el género del bodegón con su Cesta con frutas (1596), en la que pintó una cesta a rebosar de frutos que parecen estar ya pasados y apunto de caerse de una mesa, generando una sensación de angustia al espectador.

En España encontramos a otros de los mejores artistas de toda la historia, no es otro que el sevillano Diego Velázquez (1599 – 1660). La temática de sus cuadros no fue la más rompedora, pero su técnica era maestra. Una de sus obras clave es Las Meninas (1656) en la cual, como dicen muchos historiadores, “Velázquez pinta el aire”, es capaz de captar en la pintura la atmósfera de la habitación.

Arquitectura. Versailles.

Además de la Contrarreforma, en el siglo XVII se desarrolla el poder absolutista del monarca, que culmina con el Rey Sol: Luís XIV. El rey más célebre y longevo de la historia convirtió el Palacio de Versalles, en su origen un retiro en el campo, pensado para la temporada de caza, que construyó su padre (Luís XIII) en un imponente palacio al más puro estilo barroco francés, donde el decoro y la austeridad brillan por su ausencia. Este lugar, en el que predomina el dorado y el recargo por encima de todo, fue el mayor símbolo de poder del monarca, donde estableció a toda su corte.

David de Bernini. 1624. Galería Borghese (Roma)

Apolo y Dafne de Bernini. 1625. Galería Borghese (Roma)

Cesta con frutas de Caravaggio. 1596. Pinacoteca Ambrosiana (Milán)

Las Meninas de Vélazquez. 1656. Museo del Prado (Madrid)


Autora

Escrito por Laura Cabrera Guerrero para la Edición #133 de Enciclopedia Asigna, en 02/2024. Laura es estudiante avanzada en la carrera de Historia del Arte en la Universidad de Barcelona. Aficionada a leer y escribir sobre la historia, el arte, la mitología, la música y la literatura.