Definición de Siglo de Oro autores, y ejemplos

El Siglo de Oro, denominado en modo singular o plural, es el periodo histórico de mayor auge de la literatura española; comprende los siglos XVI y XVII. Las figuras más representativas son Miguel de Cervantes en la narrativa; Francisco de Quevedo, Luis de Góngora y Garcilaso de la Vega en la poesía; Lope de Vega, Tirso de Molina y Pedro Calderón de la Barca en el teatro.

Contexto histórico

El Siglo de Oro español es el resultado de una sociedad en transición donde el sistema de la Edad Media daba paso a un nuevo orden social que vio cómo se desintegraban los valores económicos y religiosos sobre los que había puesto su fundamento. Este nuevo mundo rompió fronteras, instaurando nuevas imágenes y lenguajes que modificaron los paradigmas hasta ese entonces imperantes. España no pudo resistirse del todo a este cambio, no obstante, logró mantenerse aislado del caos externo poniendo su fe en la unidad católica. Como consecuencia, múltiples respuestas fueron elaboradas para enfrentar el mismo desafío de una visión unificada y dogmática.

En esta sociedad polarizada donde lo dicho y lo no dicho, lo oficial y lo extraoficial, es decir, donde lo divino y lo humano empezaron a convivir de una forma nueva, surgió un sentimiento de vacío que alcanzó a todos los estratos, desde los bajos hasta los grandes. En este mismo contexto de crisis, la iglesia católica enfrentó un clima de oposición debido a las ideas reformistas de Lutero; para contrarrestarlo, se volcó sobre al arte inundándolo de motivos e imágenes religiosas. Así, de la unión del sentimiento de vacío y del espíritu de contrarreforma se conformó el estilo (o poética) característico de los siglos de oro: el barroco.

Autores representativos: sus obras y ejemplos

Miguel de Cervantes

Cervantes es sin duda la máxima figura de esta categoría. En su máxima obra Don Quijote de la Mancha Cervantes abordó múltiples temas y preocupaciones que la hacen coincidir con el espíritu de crisis de la época: la burla a la novela de caballería (propia de la Edad Media), la crítica a la iglesia, el retrato del contexto sociocultural y la complejidad del ser humano como personaje principal.

Asimismo, en esta obra, Cervantes dibuja los dos extremos de la realidad española: el pícaro, representado por Sancho, y lo místico y absoluto, caracterizado por el viejo hidalgo Alonso Quijano. Con estos personajes, Cervantes irrumpe en la literatura con la primera novela moderna donde la multiplicidad de perspectivas y de lenguajes imposibilita el entendimiento entre ambos. Este distanciamiento, además, reafirma otro aspecto básico del barroco: la incertidumbre. Basta recordar el inicio de El Quijote: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre que no quiero acordarme”.

Luis de Góngora y Francisco de Quevedo

En el terreno de la poesía las dos figuras más importantes son Luis de Góngora y Francisco de Quevedo, ambos hacen uso de un lenguaje virtuoso que fue más allá de las fronteras de lo oficial. Góngora se caracterizó por su poesía culta, donde abundaban las referencias a la antigüedad clásica, y por el uso de latinismos (palabras de origen latín). Esto se puede apreciar en los primeros versos de su “Soledad primera”: “Era del año la estación florida / en que el mentido robador de Europa / (media luna las armas de su frente, / y el Sol todos los rayos de su pelo), / luciente honor del cielo”. Este fragmento hace alusión al rapto de la princesa fenicia Europa a manos de Zeus quien, convertido en toro blanco, la llevó en sobre sus lomos hasta Creta.

Por su parte, Quevedo desarrolló una poesía burlesca, de gran ingenio verbal. Quizá el mejor ejemplo de esto sea su poema “A una nariz” escrito para Góngora con quien tenía una enconada rivalidad: “Érase un hombre a una nariz pegado / érase una nariz superlativa, / érase una nariz sayón y escriba, / érase un peje espada muy barbado;”.

A pesar de que a esta lista podría sumarse el nombre de Garcilaso de le Vega, Góngora y Quevedo se erigen como las dos figuras más importantes de la poesía de los siglos de oro por su renovación verbal que trascendió los límites establecidos de la poesía.

Pedro Calderón de la Barca

El teatro también tuvo su auge durante este periodo histórico. Grandes dramaturgos, como Lope de Vega y Tirso de Molina, ofrecieron obras enmarcadas en el sentimiento del barroco. No obstante, uno destaca entre todos: Pedro Calderón de la Barca. Es reconocido por sus autos sacramentales, los cuales son obras de teatro de profunda reflexión existencial y religiosa.

Su obra más importante La vida es sueño aborda el tema de la libertad del ser humano quien puede conducir su vida sin dejarse llevar por su destino. Además, su obra El gran teatro del mundo reflexiona sobre la vida como una obra para la que no se tuvo un tiempo previo para ensayar y, por lo tanto, cada individuo se va construyendo así mismo conforme avanza en ella. Las obras de Calderón de la Barca son un excelente ejemplo de la perspectiva intelectual, enmarcada por la situación de crisis, que se tuvo en esta época.

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Referencias bibliográficas

Fuentes, C. (2010). El espejo enterrado. México: Alfaguara.

Autor

Escrito por Marcelo Jesús Salazar Martínez para la Edición #109 de Enciclopedia Asigna, en 02/2022. Marcelo es licenciado en Lingüística y Literatura Hispánica, actualmente estudia la maestría en Literatura Hispanoamericana con PNCP en la BUAP y se especializa en narrativa fantástica hispanoamericana de los siglos XIX, XX y XXI.