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¿Qué fue la Unificación Italiana? definición, causas, y consecuencias

Mercedes Roch
Lic. en Historia

Definición

También llamada Risorgimento, fue uno de los procesos más destacados en la historia europea del siglo XIX. Se trató de un movimiento político y social que terminó por reunir a los diversos Estados y territorios de la península itálica, transformando radicalmente la geopolítica de la región y sentando las bases para la formación del moderno Estado italiano.

Este proceso tuvo un impacto profundo en la historia de Italia y en la configuración política de Europa, ya que no solo consolidó un Estado unificado, sino que también fortaleció el nacionalismo, inspiró a otros movimientos nacionalistas y generó cambios en las estructuras de poder continentales.

Causas

La unificación italiana fue un proceso complejo que estuvo motivado por una serie de factores. Una primera cuestión a tener en cuenta es que, antes de que tuviera lugar la unificación, la península itálica se encontraba dividida en distintos Estados independientes que se autogobernaban y eran autónomos entre sí. Si bien las constantes luchas por el poder dificultaban la unidad, también dieron paso a la idea de que era necesario pacificar el territorio.

Otra cuestión a tener en cuenta es que, desde el siglo XVIII proliferaron en Europa los movimientos ilustrados, basados en los ideales de igualdad, libertad y fraternidad, que promovían la soberanía popular. Estas ideas influyeron notablemente en el pensamiento político de los habitantes de la península. En la misma línea, fue muy importante el surgimiento de los nacionalismos en el siglo XIX ya que ello proporcionó que los italianos comenzaran a identificarse cada vez más como parte de una única nación y a desear la unificación política y territorial.

Vale destacar que las guerras napoleónicas tuvieron un gran impacto en la configuración político-administrativa de Italia, puesto que, durante el dominio de Napoleón sobre el territorio, el emperador llevó a cabo ciertas reformas y modificaciones territoriales que contribuyeron a socavar el antiguo orden. Si bien tras la caída de Napoleón, el Congreso de Viena, restituyó en 1815 a la fragmentación anterior, la experiencia de la unidad ya había quedado instalada en los italianos.

Finalmente, los conflictos internacionales en Europa también jugaron un papel importante. Esto fue así debido a que los cambios en el equilibrio de poder que se dieron en ese período favorecieron el surgimiento de una serie de alianzas que permitieron a algunos Estados italianos obtener el apoyo de potencias extranjeras que ayudaron para lograr la derrota y anexión de otros Estados. Tal fue el caso del Reino de Cerdeña que, habiendo recibido el respaldo de Francia en su lucha contra Austria, logró obtener la victoria.

Desarrollo

El movimiento unificador de Italia surgió a principios del siglo XIX. En su origen tuvo gran influencia el político y activista Giuseppe Mazzini quien fundó, en 1831, la organización política “Joven Italia” la cual tenía por objetivo promover la independencia y la unidad de Italia a través de la difusión tanto del nacionalismo como del ideal republicano. Si bien no logró alcanzar sus objetivos de forma directa, sí sentó las bases ideológicas y el espíritu patriótico que inspiraron a muchas otras organizaciones y líderes en el movimiento unificador italiano.

Para 1849, Víctor Manuel II accedió al trono del Reino de Cerdeña y desde su lugar de poder, junto con su primer ministro Camillo Benso di Cavour, se dio impulso al movimiento unificador. Por un lado, llevaron a cabo reformas modernizadoras (como la mejora del ejército y la inversión en infraestructuras) y, por el otro, gracias al apoyo de las alianzas internacionales, se logró fortalecer el reino y debilitar a los Estados italianos que se oponían a la unificación.

Así, el Reino de Cerdeña lideró las guerras de independencia contra Austria, potencia que controlaba gran parte del norte de Italia. De esta forma, con el apoyo de Francia, en 1859 se obtuvo la victoria y se logró la anexión de Lombardía. Esta victoria territorial allanó el camino para la unificación italiana.

Al año siguiente, en 1860, el militar y diputado del Reino de Cerdeña, Giuseppe Garibaldi, lideró su expedición de los Mil Camisas Rojas para liberar el Reino de las Dos Sicilias en el sur de Italia. Esta expedición fue exitosa y Garibaldi entregó sus conquistas a Víctor Manuel II. De esta forma, se unificó la mayor parte del territorio y se dio origen al Reino de Italia en el año 1861. La unificación se completó con la anexión de Venecia y Roma, en los años 1866 y 1870 respectivamente.

Consecuencias

La unificación italiana tuvo una serie de consecuencias significativas ya que dio lugar a la formación del Reino de Italia cuya consolidación política significó el fin de la fragmentación que había caracterizado a la península itálica durante siglos. Así, una consecuencia fundamental fue el fortalecimiento del sentimiento nacionalista de los italianos que se identificaron cada vez más como parte de una nación unificada. De hecho, el éxito de la unificación italiana inspiró a otros movimientos nacionalistas que también se abocaron a dicha tarea, como fue el caso de los alemanes y los irlandeses.

Por otro lado, este proceso trajo consigo importantes cambios sociales y económicos, puesto que se implementaron reformas en áreas como la educación, la justicia y la administración pública para fomentar la cohesión y la modernización del país. Asimismo, se impulsaron políticas económicas tendientes a promover el desarrollo industrial y agrícola de Italia.

Finalmente, la unificación italiana alteró el equilibrio de poder en Europa, ya que la nueva nación adquirió importancia e influencia política en el escenario internacional. Esto tuvo implicancias en la configuración de las relaciones diplomáticas que se formarían en el continente en los años siguientes.

Referencias bibliográficas

Duggan, C. (2008). “Historia de Italia”. Barcelona: Ediciones Akal.

Autora

Escrito por Mercedes Roch para la Edición #124 de Enciclopedia Asigna, en 05/2023. Mercedes es Profesora y Licenciada en Historia, egresada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Maestranda en Estudios Culturales Latinoamericanos. Autora de Primeras (Editorial Malisia).