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Definición de Sistema Nervioso Autónomo funciones, y división (simpática, parasimpática y entérica)

Tatiana Bengochea
Lic. en Ciencias Biológicas

El sistema nervioso autónomo es una subdivisión del sistema nervioso periférico, que se encarga del control involuntario de las glándulas del cuerpo, del músculo liso de las vísceras y los vasos sanguíneos, y del músculo cardíaco del corazón.

Función del sistema nervioso autónomo

En conjunto, sus funciones regulan las diferentes actividades internas del organismo. Entre ellas podemos mencionar a la sudoración, la salivación, la contracción y relajación de las pupilas, la presión arterial, la función digestiva, la regulación de la temperatura, la frecuencia cardíaca, la actividad del sistema urinario y del hígado, etc.

Como se mencionó anteriormente, el sistema nervioso autónomo ejerce un control involuntario sobre los tejidos blanco, es decir, se realiza de forma automática sin que tengamos consciencia de ello. Sin embargo, algunas funciones reguladas por este sistema pueden modificarse de forma voluntaria a través de algunos entrenamientos como el yoga, o como consecuencia de algunos estados de ánimo.

De acuerdo con su función, anatomía y por los transmisores químicos involucrados en su acción, el sistema nervioso autónomo puede subdividirse en dos divisiones: simpática y parasimpática. Los órganos internos del organismo suelen estar inervados por axones pertenecientes a ambas divisiones, que en general cumplen funciones antagónicas sobre ellos.

Algunos autores también consideran una tercera división denominada entérica, que se focaliza en la función digestiva.

División simpática

Anatómicamente, la división simpática del sistema nervioso autónomo se caracteriza por presentar dos cadenas de ganglios situadas a cada lado de las regiones torácica y lumbar de la columna vertebral. Los cuerpos neuronales ubicados en estos ganglios reciben inervación proveniente dichas regiones de la médula espinal, que forma parte del sistema nervioso central, y proyectan sus axones hacia diferentes tejidos del organismo.

En cuanto a su función, esta división aumenta ciertos parámetros corporales que ayudan al organismo a reaccionar ante situaciones que requieren mayor actividad, como por ejemplo en situaciones de lucha o huida, actuando principalmente en respuesta al estrés. Entre otras cosas, esta división aumenta la disponibilidad de sangre en el cerebro, el corazón y los músculos. También eleva la frecuencia cardíaca y respiratoria, la presión sanguínea, el metabolismo y el gasto de energía general. A su vez, reduce la disponibilidad de sangre en ciertos órganos como los del sistema digestivo y la piel.

El principal neurotransmisor posganglionar de la división simpática es la noradrenalina. La adrenalina secretada por la médula suprarrenal también cumple un rol importante en la repuesta generada ante la estimulación simpática. Entre sus acciones, provoca la liberación por parte del hígado de grandes cantidades de glucosa hacia la sangre, dejándola disponible para generar la energía necesaria para responder a la demanda en una situación estresante.

División parasimpática

Los cuerpos neuronales ubicados en los ganglios de la división parasimpática también reciben inervación proveniente de la médula espinal, pero a diferencia de lo que ocurre en el sistema simpático, dicha inervación proviene de las regiones craneal y sacro. Otra diferencia radica en el hecho de que estos ganglios se ubican en los órganos a los que regulan, lejos de la columna vertebral.

Funcionalmente, la división parasimpática hace lo opuesto que la división simpática. Es decir, reduce ciertos parámetros corporales que ayudan al organismo a volver o permanecer en un estado de calma y relajación. Por ejemplo, reduce la frecuencia cardíaca y respiratoria, disminuye el metabolismo, la presión arterial y el gasto energético general. A su vez, favorece la actividad digestiva aumentando los movimientos peristálticos del intestino, la secreción de saliva en la cavidad bucal y de las enzimas digestivas en el estómago.

Por último, la división parasimpática utiliza a la acetilcolina como principal neurotransmisor en sus sinapsis posganglionares.

División entérica

Anatómicamente, la división entérica consiste en una red neuronal ubicada en las paredes de los órganos del sistema digestivo. La cantidad de neuronas que forma esta división es comparable a las que forman la médula espinal.

Funcionalmente, la división entérica puede subdividirse en dos plexos: submucoso y muscular. El primero regula la función absortiva y secretora de las paredes digestivas, mientras que el segundo regula los movimientos de las diferentes partes del tubo digestivo.

Autora

Escrito por Tatiana Bengochea para la Edición #117 de Enciclopedia Asigna, en 10/2022. Tatiana es Lic. en Ciencias Biológicas y Prof. en Biología. Graduada en la UBA, Arg.