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Definición de Paciencia

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Entendida y valorada como una actitud muy útil para la convivencia diaria, la paciencia es una forma de actuar mediante la cual la persona sabe esperar y no se deja vencer por la ansiedad o la preocupación. La paciencia es hoy en día y en nuestras sociedades algo raro y difícil de encontrar ya que vivimos recibiendo un gran número de estímulos que nos señalan que debemos todo el tiempo hacer algo, que no podemos esperar, que se pierde el tiempo si uno no hace algo productivo, etc.

¿Cuál es el origen de esta palabra?

La palabra paciencia proviene del idioma latín, lenguaje en el cual patiens se utilizaba para señalar a alguien que sufría o que estaba en proceso de dolor. Así, la paciencia se relaciona desde el origen del término con la idea de esperar, de tener que pasar por un período de incertidumbre o de situaciones irresueltas, lo cual hace que uno se prepare con templanza y tranquilidad para la definición. El paciente es alguien que espera justamente un tratamiento médico o cura.

La utilidad de la paciencia en la vida cotidiana

Cuando hablamos de paciencia hacemos referencia a la capacidad que pueden tener las personas de saber esperar el tiempo necesario para realizar determinadas actividades o saber elegir el momento justo para ello. En este sentido, es una muestra de paciencia saber cuáles son las etapas de la vida para realizar cada cosa y en gran parte la vida institucional (por ejemplo, el proceso que uno debe pasar en el sistema educativo) está pensado para desarrollar nuestra paciencia y darnos cuenta que las cosas se logran no de un día para otro sino a través de un largo proceso de formación y desarrollo.

La paciencia es un importante elemento social ya que nos ayuda a vivir de manera más tolerante, entendiendo que no todas las personas que nos rodean pensarán o desearán las mismas cosas que nosotros y por lo tanto deberemos desarrollar esta característica para no albergar falsas expectativas o encontrar resultados distintos a los esperados.

Un mundo con muy poco tiempo para ser paciente

Todo lo que venimos diciendo hasta aquí se da de lleno contra un muro si recordamos que el estilo de vida de las sociedades actuales (sobre todo las urbanas) se desarrolla a un ritmo de frenesí y locura que muy poco espacio (o nada directamente) deja para la paciencia.

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Esto es así ya que la vida en las ciudades implica siempre tener que resolver trámites o tareas, no poder tener un espacio de silencio y paz, movernos a un ritmo físico incluso muy veloz y que sin duda alguna tiene efectos sobre nuestra ansiedad, etc. Nada de esto colabora para que logremos desarrollar la paciencia y la tolerancia, por eso los vínculos sociales son hoy en día agresivos y violentos

Muy distinto es lo que ocurre por ejemplo en ámbitos rurales donde los tiempos son otros y la paciencia es parte de la personalidad: se entiende que el mundo no lo dirige uno sino la naturaleza y hay que aprender a esperar.

Escrito por Laura Guerrero para la Edición #50 de Enciclopedia Asigna, en 04/2017.