Definición de Monarquía Absoluta ejemplos, y características

Mercedes Roch
Lic. en Historia

Se llama monarquía absoluta a la forma de gobierno por la cual todo el poder político de un territorio se concentra en una sola persona: el monarca. En este sentido, su autoridad no se encuentra limitada ni por la división de poderes ni por una Declaración de Derechos, ya que, ante la ausencia de democracia, el total de la administración se centraliza en la institución monárquica. Es de destacar que, si bien no hay límites formales al poder del rey, su accionar sí se encuentra limitado por las leyes de Dios, ya que el mismo gobierna por mandato divino. Por lo tanto, además de constituirse como la máxima autoridad ejecutiva, legislativa y judicial, el monarca también es muchas veces considerado como la máxima autoridad religiosa.

Ejemplos

Uno de los principales ejemplos de monarquía absoluta fue el gobierno de Luis XIV en Francia (1649-1715). Conocido como el Rey Sol, a él se atribuye la frase “el Estado soy yo”, la cual hace clara referencia al carácter absolutista de su gobierno. En Francia este tipo de gobierno finalizó en 1789 con una violenta revolución que terminó por asesinar a los monarcas e instauró el sistema republicano.

Por otro lado, el caso de Inglaterra es paradigmático ya que, tras la revolución inglesa (1642-1651), se decidió la instalación del Parlamento que actuara como contrapeso al poder del monarca, es decir que no se eliminó a la monarquía pero sí al absolutismo. Este sistema perdura hasta la actualidad en forma de monarquía constitucional.

La última gran monarquía absoluta en Europa fue la del Zar Nicolás II que gobernó Rusia entre 1894 y 1917, momento en que la revolución soviética lo destituyó de su cargo. Luego de la revolución se instaló un sistema de tipo socialista.

En la actualidad, aunque no son la regla, aún perduran las monarquías absolutas en Qatar, Arabia Saudita, Omán y Brunei.

Historización

En la mayoría de las sociedades antiguas, la monarquía absoluta se constituyó como la principal forma de gobierno. Posteriormente, tras la caída del Imperio Romano de Occidente, en Europa se vivió una descentralización del poder ya que el mismo se fue dividiendo paulatinamente entre los distintos señores feudales que se adjudicaron la administración de sus territorios o feudos. Ello se revirtió entre los siglos XVI y XVIII con la instauración de monarquías absolutas en todo el continente. Desde mediados del siglo XIX, las presiones internas o externas terminaron por disolver a las monarquías absolutas que fueron reemplazadas por monarquías constitucionales o por sistemas de gobiernos republicanos, sean estos capitalistas o comunistas.

Características

Entre las principales características de una monarquía absoluta, podemos destacar las siguientes:

• Poder ilimitado: al no existir una división de poderes o una Constitución, el monarca se constituye como el único poseedor de la soberanía y, de esa forma, tiene la capacidad de ejercer el poder sin estar limitado formalmente.

Derecho divino: la autoridad del rey no puede ser juzgada por ninguna institución ya que solamente responde a Dios. Esto es así ya que se entiende que el monarca gobierna por voluntad divina. Además, muchas veces es considerado como un dios en la tierra.

• Cargo hereditario y vitalicio: el rey ejerce el poder hasta el momento de su muerte o hasta su abdicación y el cargo se hereda a su primogénito hombre. En ocasiones, se ha heredado el cargo a la hija mujer con el objetivo de conservar el linaje. Así, el poder monárquico se ejerce por una cuestión de sangre.

• Administración centralizada: la toma de decisiones y el accionar sobre el territorio y la población es exclusiva del rey, quien oficia tanto de legislador como de juez.

• Sociedad piramidal: la sociedad se divide según estamentos fijos que se ordenan de forma jerárquica. Así, en la cúspide se ubica el rey, en el centro el clero y la nobleza, y en la base el pueblo.

• Inexistencia de derechos individuales: una monarquía absoluta implica que todos los habitantes del reino son súbditos del monarca y, por lo tanto, no participan en la toma de decisiones sobre la vida pública. Asimismo, no hay posibilidad de libertad de expresión ya que una acusación hacia el gobierno puede ser gravemente penada.

• Economía tributaria: el pueblo debe tributar a su soberano, el cual administra dichos recursos en beneficio de los estamentos superiores los cuales, a su vez, están exentos del pago de impuestos.

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Referencias bibliográficas

Anderson, P. (1998), “El Estado absolutista”, Madrid: Siglo XXI Editores.

Autora

Escrito por Mercedes Roch para la Edición #113 de Enciclopedia Asigna, en 06/2022. Mercedes es Profesora y Licenciada en Historia, egresada de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Maestranda en Estudios Culturales Latinoamericanos. Autora de Primeras (Editorial Malisia).