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Definición de Gobernabilidad factores, grados e indicadores

Ángeles Ortiz-Espinoza
Lic. en Ciencias Políticas

La concepción más sencilla de gobernabilidad se refiere a la capacidad de un gobierno para llevar a cabo de manera satisfactoria sus funciones dentro de un régimen político, permitiendo aplicarse a cualquier sistema o forma de gobierno, sin embargo, las estrategias o las formas en las que cada uno de los distintos regímenes establecen las pautas y acciones para mantener un nivel aceptable de gobernabilidad varía dependiendo de las características propias de cada uno de ellos. En el presente texto nos abocaremos a hablar de las características presentes en la gobernabilidad de los Estados que se consideren o que aspiren a ser democráticos.

Factores: eficacia, buen gobierno y equilibrio

Antonio Camou, en su texto Gobernabilidad y democracia, hace una revisión detallada de diferentes conceptualizaciones que se han hecho del término en relación a los regímenes democráticos. El autor inicia estableciéndolo como un tipo de relación entre el gobierno y la sociedad a la que gobierna, donde se distinguen tres componentes principales: eficacia, buen gobierno y equilibrio.

En lo que toca a la eficacia, esta se liga de manera directa a la gestión gubernamental y, tal cómo se concibe en términos de administración pública, la eficacia es entendida como la posibilidad de cumplir determinados objetivos al menor costo posible.

Por su parte, lo referido al buen gobierno se vincula estrechamente con los conceptos de legitimidad y justicia; en este punto, además de cumplir los objetivos fijados al menor costo, el gobierno debe de garantizar que exista un bienestar social generalizado, esto es, se busca la disminución de desigualdades sociales y que existan condiciones justas de vida.

Finalmente, el aspecto de estabilidad se equipara a la idea de orden público y a la capacidad de cualquier sistema político de permanecer en el tiempo, lo cual implica que este tenga cierto grado de flexibilidad a fin de poder adaptarse a cambios que surjan tanto interna como externamente.

Grados de gobernabilidad

Dependiendo del nivel de cumplimiento de los componentes se puede hablar de la existencia de ciertos grados de gobernabilidad. En este sentido, Camou establece que existen cinco niveles al respecto.

La gobernabilidad ideal sería el punto en que exista un perfecto equilibrio entre las demandas de la sociedad y las soluciones planteadas por el gobierno; una gobernabilidad de este tipo se caracterizaría por la ausencia de conflictos en la relación gobierno-ciudadanía.

En una gobernabilidad normal, si bien existen diferencias entre lo que solicitan los ciudadanos y las soluciones que se plantean, estás diferencias se mueven dentro de un espectro moderado que no provoca grandes desequilibrios al interior del sistema político.

En el nivel llamado déficit de gobernabilidad la ciudadanía organizada percibe como inaceptables las respuestas gubernamentales hacia sus demandas, apareciendo ciertos desequilibrios que Camou califica como anómalos.

La crisis de gobernabilidad es un estadio que se caracteriza porque estás anomalías comienzan a crecer en número debido a: 1) que los gobernantes son no son capaces de enfrentar las presiones de grupos organizados de la sociedad civil dando pie a una crisis de legitimidad, y 2) porque existe un número excesivo de demandas sociales que sobrepasan las capacidades del gobierno, es decir, hay una incapacidad en la gestión gubernamental.

Por último, la ingobernabilidad, grado más bajo de la medición, reflejaría un descontento total por parte de la ciudadanía en cuanto a la acción gubernamental, llegando al punto en el que se prevea la disolución de la relación entre sociedad civil y las instituciones públicas.

Indicadores para acompañar el desempeño de las políticas aplicadas

Como hemos visto, la gobernabilidad se presenta a través de distintos niveles, por lo que es posible prever que estos puedan ser medidos y se puedan visualizar a través de distintos indicadores que arrojen información sobre qué componentes de la relación entre gobierno y ciudadanía están llevándose a cabo de manera equilibrada y en cuáles existe menor capacidad de respuesta.

En este sentido, uno de los índices más conocidos respecto a los niveles de gobernabilidad y las capacidades estatales es el Índice de buen gobierno llevado a cabo por el Banco Mundial, el cual está conformado por seis componentes:

1) voz y rendición de cuentas; en el cual se incluyen aspectos relacionados con derechos y libertades ciudadanas, como pueden ser la libre expresión y la capacidad de participar en actos políticos,

2) control de la corrupción, mismo que revisa en qué medida los funcionarios y servidores públicos obtienen ganancias privadas por su gestión,

3) el Estado de derecho considera la forma en la que funcionan los tribunales y el poder judicial,

4) la calidad regulatoria tiene que ver con la capacidad de los gobiernos de establecer regulaciones de mercado que promuevan su desarrollo y el del sector privado,

5) la estabilidad política y la ausencia de violencia es un componente que mide la posibilidad de que aparezcan amenazas para la estabilidad de un gobierno y las instancias que lo componen, y

6) la efectividad gubernamental incluye la eficiencia del gobierno para resolver situaciones cotidianas como la provisión de servicios públicos, así como la calidad de las políticas y los programas públicos que se implementen para resolver distintos problemas sociales.

Autora

Escrito por Ángeles Ortiz-Espinoza para la Edición #106 de Enciclopedia Asigna, en 11/2021. Ángeles es Lic. en Ciencias Políticas, artista plástica y de la escena, escritora e investigadora social, con amplia experiencia en publicaciones a nivel académico y literario.