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Definición de Deber principios, Ética, y virtud

Ángeles Ortiz-Espinoza
Lic. en Ciencias Políticas

El deber se atribuye un sentido de obligación hacia algún canon de orden moral, legal o incluso religioso; este canon condiciona el comportamiento de un individuo. Además de la obligación, el deber también está relacionado con la virtud de las personas; esto refiere al adecuado comportamiento del ser humano en el entorno social. Por otro lado, el vocablo también tiene la acepción de adeudar, es decir, de tener algún tipo de deuda monetaria o moral hacia una institución o persona, sin embargo, en el presente texto abordaremos la acepción más cercana a la de obligación ética y cuyo cumplimiento se orienta a la procuración del bien y la virtud.

Principios del deber en el pensamiento de Aristóteles, Kant, Hegel…

Aristóteles, filósofo griego a quien se le considera padre del pensamiento ético, fue uno de los primeros en reflexionar sobre el concepto deber. En su libro Ética Nicómaco, el filósofo alude al término como una adecuada regulación de las pasiones positivas y negativas encaminadas hacia la búsqueda de la virtud. Más que al deber en sí, el pensador refiere a la búsqueda del bien como condición inmanente de todas las cosas, y a la virtud como un medio de conseguirlo.

Probablemente, dos de los pensadores más conocidos que reflexionaron sobre el tema son Emmanuel Kant y Georg Wilhelm Friedrich Hegel. El primero concibe al deber como una acción de respeto a la ley moral y afirma que es sencillo para cualquier persona reconocer cuáles son los comportamientos que hacen de un individuo virtuoso; para él filósofo prusiano no sería necesario establecer definiciones o preceptos demasiado extensos para identificar los comportamientos deseables pues resultan evidentes. Por su parte, Hegel habla sobre el deber como el reconocimiento que hace el individuo del comportamiento que ha de seguir para de llevar a cabo su propia función dentro del entorno social y así servir a su sostenimiento.

Por su parte, Samuel Freiherr von Pufendord, pensador alemán del siglo XVII, retoma la discusión sobre el deber y establece una categoría particularmente interesante que, como veremos más adelante, también sirviera como referente del llamado deber jurídico. El autor clasifica a los deberes de acuerdo a su origen impositivo, es decir, si estos son impuestos por la propia persona o si devienen de principios externos al individuo. A los primeros los denomina como deberes imperfectos y categorizan si una persona es virtuosa o no. A los segundos, el autor los llama deberes perfectos y definen si un individuo es justo o no lo es. Estos últimos por lo regular son establecidos por el Estado, es decir, son deberes institucionalizados y formales.

Relacionado con la categorización anterior, el jurista Hans Kelsen retoma la diferencia entre el concepto de deber moral y el deber jurídico. Si bien específica que la primera recae en la propia conciencia del individuo sobre la norma, y en su aceptación y reconocimiento de validez para acatarla, el autor nos dice que ambas suponen la determinación propia para ser cumplidas. Para el autor, la diferencia sustancial entre los dos radica en la autoridad que las impone: mientras el deber moral es impuesto por la conciencia del individuo, el jurídico lo es por el derecho y la norma jurídica.

Relación con los conceptos de ética y virtud

El deber está muy vinculado al concepto de ética, la cual se define como la disciplina filosófica que reflexiona sobre los comportamientos buenos y malos, así como la relación de estos con la moralidad de los individuos y sus implicaciones en las relaciones sociales. En este sentido, el deber está enmarcado dentro de las concepciones positivas de estos comportamientos y su nivel de cumplimiento reflejaría la ética personal.

Por su parte, cómo se ha visto, son varios los pensadores que han reflexionado sobre el concepto del deber desde la noción de virtud. Esta última refiere a una cualidad de las personas para generar efectos positivos hacia sí mismos, hacia los otros y hacia el entorno.

Es importante mencionar que tanto el deber, como la ética y la virtud responden a determinados convenciones sociales y de contexto que aceptan o rechazan determinado conjunto de valores y en función de aquellos que sean convenidos por el entorno social y el propio individuo es que se determina si un comportamiento es virtuoso, ético o si se cumple con el deber.

Autora

Escrito por Ángeles Ortiz-Espinoza para la Edición #111 de Enciclopedia Asigna, en 04/2022. Ángeles es Lic. en Ciencias Políticas, artista plástica y de la escena, escritora e investigadora social, con amplia experiencia en publicaciones a nivel académico y literario.