Definición de Dadaísmo literatura, manifiesto, y ejemplos

Sofía Somoza
Lic. en Letras
Box r bild, Kurt Schwitters, 1921, Milán, Italia.

El dadaísmo fue un movimiento artístico relevante entre los años 1916 y 1930, que irónicamente se caracterizó por su desarrollo antiartístico. Abarcó distintas esferas del arte, como el teatro, la literatura, la pintura, la música y el diseño gráfico, y se rebeló –como reacción ante los horrores de la guerra mundial- contra la burguesía y las convenciones sociales, generando así, un absurdo intelectual, que luego daría paso al surrealismo. Los artistas dadaístas se mostraban insolentes y descarados. Para ellos todo material era válido: los objetos sin fines artísticos, la basura para crear collages.

Sin embargo, como el fin inmediato era generar alboroto y provocación, el movimiento no se prolongó durante un largo tramo y con el tiempo perdió fuerza. Aún así, resulta interesante destacar que estos artistas dejaron latentes cuestiones de la compleja sociedad en la que el dadaísmo fue desarrollado. Precisamente, el dadaísmo fue el primer movimiento de arte conceptual.

Literatura y dadaísmo

El movimiento dadaísta empieza con el encuentro de escritores y artistas en el Cabaret Voltaire, Zúrich, por resultar en ese entonces una zona neutral, y es el poeta Tristan Tzara quien le otorga su nombre: dada, por no tener significado en casi ningún idioma. El dadaísmo en tanto experimentación literaria refleja la desestimación de toda forma de jerarquía social, y pretende generar confusión, ofensas, y –al mismo tiempo- impresionar a sus lectores. Su principal exponente en la literatura es precisamente Tristan Tzara, aunque es importante reconocer a otros escritores dadaístas de gran influencia, como Hugo Ball, André Bretón, Man Ray, Salvador Dalí (recomendamos leer El mito trágico del ¨Angelus¨ de Millet, donde vemos con claridad el paso antes mencionado del dadaísmo al surrealismo; donde el absurdo da paso a aquello que es más que real).

Siete manifiestos Dada

Tristan Tzara escribe un manifiesto en el cual deconstruye los estándares y las nociones fijas de la sociedad del momento, donde declara que el arte no es cosa seria, ni locura ni sabiduría. En efecto, la publicación del escrito desacomoda al lector que espera un formato tradicional y palabras preexistentes, puesto que intervienen neologismos, ilustraciones sin explicación, desarrollos narrativos sin hipótesis e importantes digresiones en la estética textual: como el salto de una fuente a otra y cambios repentinos de los tamaños del cuerpo del texto.

Tzara llega al punto en el cual pretende anular o vaciar de significado a conceptos que son básicos para las disciplinas más antiguas y siempre estudiadas, como la idea de lo lógico. El autor postula que el concepto de “lógica” sería una complicación que juega con otras nociones, cual titiritero, que se viste de formalidad cuando –en verdad- sus objetivos serían puramente ilusorios. No existe la lógica, se trata de una palabra ilusoria.

Las contradicciones predominan en el texto y eso lleva a la comprensión de que la nada y el absurdo son los ejes del movimiento. Tzara plantea incluso que no escribe un manifiesto y que no desea nada de aquello que escribe; sin embargo, declara que por principio está en contra de los manifiestos, como también está en contra los principios. El absurdo y la destrucción de cada construcción previa encabezan las características del movimiento dadaísta, en este caso en la escritura, pero que aplican a todas las facetas del dada. Como justificación –que cumple con bastante éxito- expresa que la escritura de sus 7 manifiestos es el ejemplo preciso para mostrar que conjuntamente pueden realizarse acciones opuestas.

Para los escritores dadaístas, la búsqueda de explicaciones y consecuencias es una manipulación vacía de contenido, por lo que se paran ante el psicoanálisis. Exclaman que el dada no significa nada y que la perfección aburre, que la crítica es inútil, ya que no existe nada más que la subjetividad de cada individuo. El dadaísmo no pretende convencer, como mucho oponerse a estructuras. Nace de la necesidad de independizarse de una comunidad sobre la cual los artistas dadaistas desconfían. Y aunque –paradójicamente- su movimiento es una búsqueda, evaden todo tipo de teoría y “laboratorios de ideas formales”, como tendrían los cubistas y futuristas de aquel entonces.

La imagen tomada de 7 manifiestos DADA ilustra muchos de los aspectos característicos del movimiento: el arrebato antiartístico, los juegos tipográficos en un libro, el sinsentido y la carencia de hipótesis, las palabras inventadas, el desapego, la incitación a destruir lo conocido y modificar lo esperado por el arte. El dadaísmo es un movimiento que busca un arte absoluto en su pureza de caos cósmico.

Ejemplos de poemas dadaístas

Sobre los escritores y poetas dadaístas, Tzara destaca que si acaso intentan enseñar una moral o discutir bases psicológicas, internamente deben tener un deseo oculto (y ridículo) de clasificar los conceptos y la vida, aquello contra lo que teóricamente (sin tener una teoría elaborada) se oponen.

“Silogismo colonial” en Siete Manifiestos dada, Tristan Tzara; 1918.
Karawane, Hugo Ball; 1917. Primer poema fonético.

Instrucciones para crear un poema dadaísta

Acaso uno de los legados dadaístas más reconocidos, transformado como juego en espacios recreativos, utilizado por poetas en su búsqueda, mencionados por aquellos a quienes el concepto “dada” les resuena, es el instructivo “Para hacer un poema dadaísta”. A modo de ilustración, y para concluir el artículo con el oxímoron característico del dada, sentido/absurdo, dejaremos las instrucciones mencionadas.

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Referencias bibliográficas

HODGE, Susie. Breve historia del arte. Trad. por Anton. Barcelona: Blume. 2017.

TZARA, Tristan. 7 manifiestos DADA. Trad. por Huberto Haltter. Barcelona: Tusquets Editores S.A. 1999.

Autora

Escrito por Sofía Somoza para la Edición #105 de Definición MX , en 10/2021. Sofía es Licenciada en Letras, con especialización en Letras Modernas (Literaturas Extranjeras) por la Universidad de Buenos Aires (UBA), reseñadora y correctora en una publicación de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y dedicada a la literatura, actualmente en el armado de una antología de cuentos.