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Definición de Patógeno tipos, ejemplos, efectos y transmisión

Tatiana Bengochea
Lic. en Ciencias Biológicas

Se denomina patógeno a todo agente (en general biológico) que tiene la capacidad de ingresar, iniciar una infección y producir una enfermedad en un organismo vivo.

Tipos de patógenos

Existen diferentes tipos de patógenos que producen enfermedades en el ser humano y también en otros animales. Entre ellos, podemos encontrar:

Virus: Son agentes siempre infecciosos, no considerados como seres vivos porque, a pesar de contener información genética, tener evolución propia y estar formados por macromoléculas biológicas, no tienen la capacidad de reproducirse por sí mismos. Además, no poseen enzimas metabólicas ni mecanismos de homeostasis. Existe una enorme variedad de virus que tiene diferentes efectos en la salud de las especies animales.

Bacterias: Son organismos unicelulares procariotas. Las bacterias no siempre son patógenas, de hecho, muchas de ellas viven habitualmente dentro de nuestro organismo, incluso generando beneficios para nuestra salud (como las que viven dentro de nuestro tubo digestivo). Otras, en cambio, pueden generar infección e inflamación, produciendo graves enfermedades que necesitan la medicalización con antibióticos para ser tratadas y superadas.

Protozoos: Son organismos unicelulares eucariotas. Un ejemplo lo representan las amebas que son capaces de producir diarrea en nuestro organismo cuando nos infectan.

Hongos: Algunos hongos son patógenos, como los que, por ejemplo, infectan nuestra piel en el conocido ‘’´pie de atleta’’, entre otros. Hay otras especies de hongos que, al contrario, forman parte de la nuestra dieta normal y no tienen capacidad patogénica.

Insectos: Algunos insectos son parásitos que pueden vivir sobre nuestro cuerpo o el de otros animales, como los piojos y garrapatas, generando molestias y dificultades varias.

Efectos de los patógenos en el organismo

Cuando un microorganismo patógeno ingresa en nuestro cuerpo, es reconocido por los componentes del sistema inmunológico como un agente extraño y se activan procesos que producen componentes humorales y celulares que trabajan para eliminarlo. Si estos componentes no son suficientes y fallan en su labor, la infección prospera y se produce una enfermedad que puede afectar diferentes órganos, tejidos y funciones del organismo.

Los efectos en el organismo son variados y dependen del tipo de patógeno en cuestión. Por ejemplo, los virus tienen la particularidad de ingresar a las células y utilizar su maquinaria celular para poder reproducirse dentro de ellas, hasta el punto de que estallan y liberan cientos de nuevos virus. De esta manera, las células del organismo son invadidas y destruidas, generando complicaciones en las funciones de los tejidos a los que pertenecen.

Para conocer otro ejemplo de efectos sobre el organismo, podemos mencionar el caso de un hongo, el Ophiocordyceps. Se trata del hongo parásito que infecta a las hormigas y afecta su sistema nervioso modificando su conducta de manera que se dirigen a lugares aptos para el crecimiento del hongo con un comportamiento errático (como si fueran zombis). El hongo finalmente mata a la hormiga creciendo dentro de ella.

Las bacterias patógenas, por su parte, pueden afectar al organismo generando inflamación al reproducirse entre sus células, o bien liberando sustancias tóxicas con distintos efectos locales o generalizados (si alcanzan el torrente sanguíneo).

Los ejemplos son infinitos, pero lo importante es entender que cada patógeno actúa de una manera particular afectando determinadas funciones y estructuras corporales, provocando así ciertos síntomas que son característicos de cada enfermedad.

Medios de transmisión de patógenos

Los patógenos se transmiten de persona a persona, de animal a animal, y en algunos casos de animal a persona. En todos los casos la transmisión se produce, lógicamente, desde un organismo enfermo a otro sano, produciéndose así el contagio de la enfermedad en cuestión.

La transmisión puede ser directa (de un organismo a otro) o indirecta. En este último caso, existe un intermediario (animal u objeto) que transporta el agente patógeno. Por ejemplo, en el caso de la enfermedad del dengue, el virus que produce la enfermedad es transportado de una persona a otra a través de mosquitos de la especie Aedes. Estos mosquitos no sufren la enfermedad, y por esta razón se denominan ‘’vectores’’.

Otros intermediarios que pueden ser medios de transmisión indirecta de patógenos incluyen el agua o alimentos que los contengan. Cuando las personas o animales ingieren dicha agua o alimentos, el patógeno ingresa al organismo y se produce la infección.

En la transmisión directa, en cambio, no existe intermediario. Tal es el caso del virus del HIV, que puede pasar directamente de una persona a otra por vía sanguínea, sexual o perinatal; aunque también puede transmitirse de forma indirecta a través de jeringas o transfusiones de sangre.

Referencias bibliográficas

Suárez, H., Frid D. & Espinoza, A. M. (2005). ‘’Biología | Polimodal - El organismo humano: salud y enfermedad’’ (Libro 3). Buenos Aires: Longseller.

Fainboim, L. y Geffner, J. (2005). ‘’Introducción a la Inmunología Humana’’ 5ta edición. Buenos Aires. Editorial Médica Panamericana.

Autora

Escrito por Tatiana Bengochea para la Edición #130 de Enciclopedia Asigna, en 11/2023. Tatiana es Lic. en Ciencias Biológicas y Prof. en Biología. Graduada en la UBA, Arg.