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Definición de Antígeno tipos exógeno y endógeno, e inmunogenicidad

Tatiana Bengochea
Lic. en Ciencias Biológicas

Un antígeno es una sustancia que puede ser reconocida por receptores específicos de los linfocitos T y B, y que, en general, tiene la capacidad de desencadenar una respuesta inmunitaria. Los antígenos pueden ser tanto sustancias propias del organismo, como externas a él que ingresan por diferentes medios.

Tipos de antígenos

Existen diferentes tipos de antígenos, que pueden clasificarse de acuerdo a su origen.

Los antígenos exógenos son aquellos externos al organismo, que ingresan a éste y son reconocidos como extraños por las células del sistema inmunitario, desencadenando así una respuesta inmunitaria que tiene la finalidad de eliminarlos. Los antígenos exógenos pueden ingresar al organismo a través de lastimaduras en la piel, y a través de los epitelios del sistema respiratorio y digestivo, por ejemplo, que son los que tienen mayor contacto con el exterior.

Así mismo, los antígenos exógenos pueden ser de origen microbiano o no microbianos. Los de origen microbiano son, en general, polisacáridos o proteínas propias de virus, bacterias u otros microorganismos patógenos. En cambio, los antígenos exógenos no microbianos incluyen sustancias como el polen o la clara de huevo (con capacidad de generar alergias), o proteínas presentes en células de otros organismos que son introducidos al cuerpo. Tal es el caso de las proteínas propias de tejidos u órganos trasplantados, o de las moléculas presentes en la superficie de los glóbulos rojos transfundidos cuando los grupos sanguíneos no son compatibles.

Por otra parte, los antígenos endógenos son aquellas sustancias propias del organismo, que por una falla en el sistema de reconocimiento de lo ‘’propio’’ y lo ‘’no propio’’ del sistema inmune, generan una respuesta inmunológica autoinmune que ataca algún componente del cuerpo. Cuando esto persiste, se genera lo que se conoce como ‘’enfermedad autoinmune’’.

Reconocimiento del antígeno

El reconocimiento del antígeno como una sustancia ‘’no propia’’ del organismo se produce por la unión de una región determinada de este (denominada epítopo o determinante antigénico) con los receptores BRC de los linfocitos B, y/o los receptores TCR de los linfocitos T. Dicho reconocimiento se produce por diferentes mecanismos si comparamos a los linfocitos B y los T:

Los linfocitos B son capaces de reconocer a los antígenos de forma directa a través de las inmunoglobulinas de su membrana. Por su parte, los linfocitos T no tienen esta capacidad: requieren que los antígenos sean capturados, procesados y presentados en la superficie de otras células del sistema inmune (como las células dendríticas y macrófagos, por ejemplo), unidos a las moléculas del complejo mayor de histocompatibilidad.

El reconocimiento de un antígeno por parte de los linfocitos puede desencadenar, en última instancia, una respuesta inmunitaria adaptativa. Que sea ‘’adaptativa’’ significa que la respuesta es específica para dicho antígeno y no para otro. La especificidad se determina por el reconocimiento de epítopos determinados y la posterior activación de las células T y B que los reconocieron a través del mecanismo de selección clonal y proliferación. Es decir, se seleccionan las células que poseen los receptores específicos para el antígeno en cuestión y se multiplican.

Los linfocitos B activados se convierten en células plasmáticas especializadas en la producción, en grandes cantidades, de moléculas que reconocen y se unen específicamente al antígeno en cuestión. Se trata de los anticuerpos, que actúan de diversas maneras con la finalidad de destruir y eliminar al microorganismo, célula o sustancia extraña. De esta manera, los linfocitos B brindan el componente humoral de la respuesta inmune adaptativa. Por su parte, los linfocitos T activados actúan también eliminando a las sustancias extrañas, brindando el componente celular de dicha respuesta.

Luego de generada una respuesta inmune, los antígenos son ‘’recordados’’ por las células T y B que fueron activadas, generándose lo que se conoce como ‘’memoria inmunológica’’. Esto quiere decir que, si el mismo antígeno vuelve a ingresar al organismo en una nueva oportunidad, la respuesta generada será más rápida y con una intensidad mayor, lo que favorecerá su eficacia. Este es el principio que se utiliza en la aplicación de vacunas como una manera de controlar la propagación de enfermedades infecciosas, como así también de prevenir formas graves de la enfermedad.

Inmunogenicidad

La inmunogenicidad de un antígeno es una medida de su capacidad para generar una respuesta inmunitaria activando a los linfocitos B y/o T.

No todos los antígenos presentan la misma inmunogenicidad. Por ejemplo, la mayor inmunogenicidad suele presentarse en péptidos o proteínas de alto peso molecular (superior a 4 kDa), ya sea naturales o sintéticas. Los polisacáridos de alto peso molecular también suelen ser inmunógenos. Tal es el caso de las moléculas que determinan los grupos sanguíneos, presentes en la superficie de los glóbulos rojos, o de muchas moléculas presentes en la superficie de microorganismos patógenos.

Por otro lado, las moléculas que en general presentan una menor inmunogenicidad son los lípidos y los ácidos nucleicos. Sin embargo, su unión con otras moléculas (como proteínas e hidratos de carbono) puede aumentar su capacidad para generar una respuesta inmunitaria.

Por último, existe un grupo de moléculas de bajo peso molecular, los haptenos, que son definidos como antígenos porque pueden ser reconocidas por el BCR (receptores de los linfocitos B), pero que no tienen la capacidad de activarlos y generar una respuesta inmune. Por esta razón, aunque son antígenos, no son inmunógenos. Sin embargo, pueden adquirir inmunogenicidad si se asocian covalentemente con otras moléculas de peso molecular mayor.

Referencias bibliográficas

Curtis, H. y Cols. (2022). ‘’Biología en contexto social’’. Octava edición. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Fainboim, L. y Geffner, J. (2005). ‘’Introducción a la Inmunología Humana’’ 5ta edición. Buenos Aires. Editorial Médica Panamericana.

Silbernagl, S. & Despopoulos, A. (2011). ''Fisiología''. Buenos Aires: Médica Panamericana.

Autora

Escrito por Tatiana Bengochea para la Edición #119 de Enciclopedia Asigna, en 12/2022. Tatiana es Lic. en Ciencias Biológicas y Prof. en Biología. Graduada en la UBA, Arg.