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Definición de Anticuerpo funciones, estructura, y tipos (IgA, IgD, IgE, IgG, IgM)

Tatiana Bengochea
Lic. en Ciencias Biológicas

Los anticuerpos, también conocidos como inmunoglobulinas, son moléculas sintetizadas por los linfocitos B del sistema inmune. Presentan una estructura particular con una región variable que tiene la capacidad de unirse específicamente a una gran variedad de antígenos. A través de esta unión, los anticuerpos cumplen una serie de funciones en pos de proteger al organismo frente a sustancias o células extrañas.

Funciones de los anticuerpos

La principal función de los anticuerpos es la unión a moléculas extrañas. Estas moléculas, denominadas antígenos, pueden ser partículas, toxinas, o bien sustancias presentes en la membrana plasmática o pared celular de microorganismos patógenos que ingresan al organismo, y en la membrana plasmática de células propias que fueron infectadas o se convirtieron en tumorales.

Los anticuerpos que se unen a partículas extrañas se denominan opsonizantes, ya que su acción provoca la aglutinación de dichas partículas. Esto ayuda a que las células fagocíticas del sistema inmune, como los macrófagos, puedan capturarlas y eliminarlas.

Por otro lado, los anticuerpos que se unen a antígenos presentes en la superficie de microorganismos patógenos se denominan neutralizantes, ya que con su acción dificultan su penetración en las células sanas del organismo, y así los neutralizan y contribuyen a evitar la propagación de una infección. En este caso, la unión de los anticuerpos también puede reclutar otras células del sistema inmune (leucocitos) que participan en la respuesta inflamatoria.

Como mencionamos, ciertos anticuerpos también pueden unirse a sustancias presentes en la membrana plasmática de células propias tumorales o infectadas por virus. En este caso, cumplen un rol activando a las células NK (Natural Killer) del sistema inmune, que se encargan de eliminar a dichas células para evitar su propagación. De esta manera, los anticuerpos también cumplen una función activando la respuesta inmune de células citotóxicas.

Estructura de los anticuerpos

La forma general de los anticuerpos se asemeja a una letra ye (Y), y se compone de cuatro cadenas polipeptídicas. Dos de ellas se denominan pesadas (H), con 440 aminoácidos cada una; y las otras dos se llaman livianas (L), con 220 aminoácidos cada una.

Las dos cadenas H están unidas entre sí a través de puentes disulfuro (S-S). A su vez, cada una de las cadenas H se une a una de las cadenas L de la misma forma.

El extremo carboxilo terminal de cada una de las cuatro cadenas que componen a un anticuerpo es constante, es decir, tiene una secuencia de aminoácidos que es común a todos los anticuerpos de un mismo tipo. En cambio, el extremo amino terminal de las cuatro cadenas es variable. Esto significa que cada linfocito B produce anticuerpos idénticos con un tipo particular de estructura en la región variable, que es diferente a los anticuerpos producidos por otro linfocito B. En la región variable es en donde se unen los antígenos, y cada anticuerpo puede unirse específicamente a un antígeno determinado. La variabilidad en la región variable de los anticuerpos permite el reconocimiento de una enorme cantidad de antígenos diferentes.

Tipos de anticuerpos

En la especie humana se pueden distinguir cinco tipos de anticuerpos, que se diferencian por cambios en la composición de su región constante, su ubicación dentro del organismo, y por las funciones que desempeñan. Estos tipos son los siguientes:

Inmunoglobulina A (IgA): Se encuentran principalmente en la superficie de linfocitos B de memoria y en las mucosas y secreciones del organismo, como la saliva, las lágrimas, la leche, el calostro, el flujo vaginal y el moco que recubre el aparato respiratorio y digestivo. Su principal función es la protección contra la proliferación de microorganismos en estas secreciones y la neutralización de virus. Así, impiden que organismos exógenos penetren al organismo a través de los epitelios del cuerpo. De todas las inmunoglobulinas que se encuentran en la sangre de un adulto sano, las IgA representan entre un 5 y 15%.

Inmunoglobulina D (IgD): Las IgD se encuentran en la superficie de los linfocitos B maduros vírgenes, es decir, antes de que sean activados por la interacción con un antígeno. Por esta razón, se considera que su función consiste en ser el primer contacto con los antígenos, y se desconoce si poseen otra funcionalidad. Representan menos del 1% de todos los anticuerpos presentes en la sangre.

Inmunoglobulina E (IgE): Estas inmunoglobulinas se unen a los basófilos y mastocitos de los tejidos que tienen contacto con el exterior, como la piel y los revestimientos de los sistemas respiratorio y digestivo. Su función consiste en estimular la secreción de sustancias que participan en la respuesta inmune innata, como la histamina. También participan en las reacciones alérgicas y en la defensa frente a los parásitos. Representan menos del 1% de todos los anticuerpos presentes en la sangre.

Inmunoglobulina G (IgG): Las IgG son las principales inmunoglobulinas que actúan en las respuestas inmunes secundarias, es decir, cuando un antígeno ingresa al organismo por al menos segunda vez. Cuando esto ocurre, tienen funciones neutralizantes, opsonizantes, y activan al sistema de complemento. También estimulan la quimiotaxis, es decir, atraen células inmunes citotóxicas al sitio en donde se encuentra el antígeno a eliminar. Además, cumplen un rol en la inmunidad del feto, ya que tienen la capacidad de atravesar la placenta. Las IgG se encuentra en la superficie de los linfocitos B de memoria y en circulación libre en la sangre, representando alrededor del 85% de todos los anticuerpos circulantes.

Inmunoglobulina M (IgM): Las IgM son las principales inmunoglobulinas que actúan en las respuestas inmunes primarias, es decir, cuando un antígeno ingresa al organismo por primera vez. Entre sus acciones, activan al sistema de complemento, activan a los macrófagos y tienen funciones neutralizantes. Al igual que las IgG, las IgM pueden atravesar la placenta y participar en la inmunidad del feto. Se ubican en la superficie de los linfocitos B de memoria y en circulación sanguínea, representando entre un 5 y un 10% de todos los anticuerpos de la sangre.

Autora

Escrito por Tatiana Bengochea para la Edición #119 de Enciclopedia Asigna, en 01/2023. Tatiana es Lic. en Ciencias Biológicas y Prof. en Biología. Graduada en la UBA, Arg.