Historia/mito de las Sirenas

Laura Cabrera Guerrero
Historia del Arte
Las sirenas, esos personajes femeninos que todos conocemos (también hay versión masculina, menos frecuente, que es el sireno) son criaturas normalmente asociadas al mar y los océanos, todas de gran belleza, seductoras y de fachada aparentemente inocente, pero peligrosas.

¿Mitad pez o mitad pájaro?

Existen dos tipos de sirenas, aquellas que tienen la parte superior del cuerpo de mujer y la inferior con cola de pez, esta es la más frecuente y la versión que más se ha extendido, su origen proviene de la mitología nórdica. En el caso de la mitología griega, en cambio, las sirenas tenían también medio cuerpo de mujer pero el resto de pájaro, con plumas, alas y fuertes garras. A lo largo de la historia, la versión nórdica ha resultado mucho más atractiva al ser marina, y es la que ha dado más juego para todo tipo de fenómenos culturales.

Sirenas griegas

Las sirenas griegas eran muy parecidas a las ninfas, mujeres de gran belleza. Vivían en zonas marítimas, normalmente se posaban en rocas que sobresalían del agua o arrecifes. Según las leyendas, donde abundaban más sirenas era en la zona de Sicilia, cerca del cabo Pelore.

Se cuenta que eran las hijas de Calíope (una de las nueve musas y probablemente la más importante, la de la poesía épica) y Aqueloo, un antiguo dios fluvial y debían ser entre tres, cinco y ocho hermanas, el número varía según la fuente mítica que consultemos.

Además de su deslumbrante belleza, al menos de rostro, la particularidad de todas las sirenas es que poseían una voz melodiosa y dulce, capaz de ablandar a cualquier hombre. Cada vez que se acercaba un barco, ellas cantaban, y los marineros se arrojaban por la borda, desesperados tratando de acercarse a aquel sonido tan maravilloso, para poder oírlo mejor. Incontables marineros perecieron a causa de las sirenas.

Ulises y su Odisea

El episodio más memorable en el que aparecen las sirenas es la Odisea de Ulises, el duro y largo viaje que emprendió el héroe después de Troya para regresar a casa, a su amada tierra: Ítaca.

Entre su travesía por barco, debía pasar sí o sí ante la zona en la que se encontraban las sirenas, no había otro camino. Afortunadamente, la maga Circe le advirtió de los peligros que escondían estas criaturas y explicó a Odiseo cómo debía actuar. Ulises siguió los consejos de la maga, repartió cera para los oídos entre su tripulación, para que fueran inmunes al irresistible canto. Él en cambio, no se puso la cera, pidió a sus hombres que le ataran con una cuerda al mástil del barco lo más fuerte posible, para que no pudiera escapar. Ulises quería oír el mágico canto, y sabía que si las sirenas no conseguían que ningún marinero se ahogara, una de ellas debía morir, lo que para el héroe valía la pena intentar.

Cuando llegaron a la morada de las sirenas, ellas comenzaron a cantar posadas en las rocas, y al ver que los marineros no les hacían caso, llegaron a posarse sobre el barco, desesperadas por llamar su atención.

Pero Ulises sí las oía, y olvidando todo lo que sabía, trató de librarse de las ataduras, desesperado. Afortunadamente, los nudos habían estado hechos a conciencia, y no logró desasirse. Por más que suplicó a sus compañeros que lo liberaran, estos no lo oyeron, o bien lo ignoraron. Consiguieron cruzar con éxito, y alejarse de las sirenas sin ninguna baja.

Parténope

Como ninguno de aquellos hombres murió ahogado a causa de su canto, una de ellas debió morir, y le tocó a Parténope. Las olas arrastraron a la sirena a tierra firme, hasta una playa, y allí sus compañeras y hermanas la sepultaron en un emotivo funeral. Sobre su sepulcro se instaló un templo, y con el paso de los años, alrededor de aquel templo se formó un pueblo, que cuando transcurriera aún más tiempo pasaría a ser la ciudad italiana de Nápoles.

Jasón y los Argonautas

Otra famosa leyenda que supuso la derrota de las sirenas ocurrió en la aventura de Jasón y los Argonautas, que también debieron pasar por las aguas de estas mujeres-pájaro. A ellos no les hizo falta cera o cuerda para atarse, porque los acompañaba Orfeo, el mejor músico de la Antigua Grecia. Cuando las sirenas iniciaron su canto, Orfeo inició también el suyo, y era tan magnífico que eclipsó por completo al de ellas.

En la cultura actual

A diferencia de otras criaturas mitológicas, la sirena goza aún de gran fama en nuestra sociedad, aunque sólo la sirena nórdica, mitad pez, y no la griega. Tenemos cuentos y adaptaciones Disney como La Sirenita, series de televisión, películas como Piratas del Caribe, incluso la célebre cadena de cafeterías internacional Starbucks tiene como logo una sirena de dos colas, que hace referencia a una sirena llamada Melusina, de una leyenda medieval.


Autora

Escrito por Laura Cabrera Guerrero para la Edición #133 de Enciclopedia Asigna, en 02/2024. Laura es estudiante avanzada en la carrera de Historia del Arte en la Universidad de Barcelona. Aficionada a leer y escribir sobre la historia, el arte, la mitología, la música y la literatura.