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Definición de Enseñanza Artística

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La actividad artística en todas sus vertientes forma parte de la educación de la mayoría de sistemas académicos. Esto significa que a lo largo de la formación de un individuo en su etapa escolar va a tener contacto con toda una serie de actividades artísticas: dibujo, pintura, música, danza, cine, teatro y un largo etcétera.

El propósito de la educación artística

La formación de un individuo es completa si abarca áreas distintas: lenguas, historia, ciencias y arte. Todas estas esferas del conocimiento son necesarias y por ello están integradas en los distintos sistemas educativos. En relación con el arte, podríamos hablar de dos dimensiones, una teórica y otra práctica. Hay que conocer la historia del arte y sus características pero también su dimensión práctica. En este sentido, es preciso recordar una evidencia: que el aprendizaje se asimila practicando y en el caso de la educación artística el estudiante aprende ejercitando su destreza en la música, en el dibujo o en la danza.

El objetivo de la enseñanza artística es igualmente evidente: fomentar la creatividad, la sensibilidad, los valores estéticos y el gusto por la belleza. Así como ciertos saberes tienen una dimensión teórica (por ejemplo las matemáticas) que también se proyectan de manera concreta y práctica (por ejemplo, en la ingeniería industrial), la educación artística tiene algo singular que no puede simplificarse afirmando que incorpora una parte teórica y otra práctica.

En esta línea hay que subrayar que lo artístico tiene un componente emancipador y liberador para el individuo. En otras palabras, no bailamos, cantamos o dibujamos porque obtengamos un beneficio directo sino porque estas actividades enriquecen el espíritu humano. Este enriquecimiento a través de lo artístico no nace espontáneamente y por ello debe formar parte de la educación en sus diferentes etapas.

La educación del artista

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Sin una enseñanza artística en las distintas ramas del arte no tendríamos la necesaria sensibilidad para valorar la belleza y, por otra parte, nuestra vida sería más pobre espiritualmente. Sin embargo, no debemos olvidar que el aprendizaje de una actividad artística también se orienta a la formación del artista. Pongamos el ejemplo de un estudiante de bellas artes. Es un estudiante que aprende técnicas diversas que le pueden servir para llegar a ser un profesor en un futuro, pero es posible que opte por otro camino: ser un artista.

El artista es un comunicador de su propio arte y transmite ideas, sentimientos y pasiones a los demás. El artista se educa académicamente conociendo las corrientes, la historia y los estilos que forman parte de su arte. Por último, cada artista se convierte en un referente de su actividad, en un icono que se presenta ante el público para que valore su mensaje como creador. Así, el artista es educado y a la vez educa.

Escrito por Ferrer, J. para la Edición #33 de Enciclopedia Asigna, en 12/2015.