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El desplazamiento de la agricultura

Arturo Dubey
Lic. en Economía (UNAM)

No es algo nuevo afirmar, que el sector primario de la economía siempre ha sido afectado de manera directa o indirectamente por el avance industrial, con el paso del tiempo en se ha considerado más relevante el invertir en los procesos de producción que en el mejoramiento, en la distribución, protección y preservación de la tierra; esto se explica muy bien con una paradoja a la transformación, donde los insumos para muchas mercancías son regularmente tomados de la tierra y durante o al final del proceso de cambio se contamina la zona de donde son adquiridos, se dejan caer los desperdicios sobre la tierra o el agua, afectando con ello el origen de lo que se construye y lo que brinda los beneficios ¿acaso no es algo contradictorio?

En la actualidad gracias al fenómeno crisis alimentaria, es que se ha vislumbrado de nueva cuenta la importancia de la agricultura en la existencia, si este sector se encuentra en problemas, los precios de la gran mayoría de los productos (en especial alimenticios) se ven afectados, una presente escasez pudiera ocasionar hambruna y en el largo plazo la muerte de millones de personas en el mundo, así de grave es el problema y por desgracia no se encaminan las acciones a superarlo, a pesar, de que muchas economías basan su crecimiento en la estabilidad de dicha práctica, en la cual no solo persiste la desigualdad sino donde también un proceso de desplazamiento que ha puesto en focos amarillos, por lo menos a México y a algunos países en los que se aprecia notoriamente el crecimiento de la urbanización en zonas que antes eran rurales y de alta productividad en el cultivo.

Compras, rentas, apropiación y daños a la tierra

En cada sexenio en México se generan mínimos cambios en la reforma agraria promulgada en 1911, basada en el Plan de Ayala establecido por Emiliano Zapata y su sequito, siendo un punto principal el reparto de tierras a los trabajadores, dicho proceso ha llevado largo tiempo, de ese año a 1992 después del reparto de más de cien millones de hectáreas se establecieron alrededor de 30 mil ejidos en el país, para el 2015 ya se contaba con un total de 29 mil 674 ejidos en el territorio nacional y agregados de 2, 371 comunidades que se consideraban productivas en la actividad agrícola, en el gobierno actual se espera repartir alrededor de 20 millones de hectáreas más.

Si este escenario se muestra alentador no es así, si bien el reparto se genera de manera positiva lo que sucede con los dueños de las tierras es algo que no beneficia para nada al sector, estos las han estado arrendando y vendiendo dejando de lado la actividad agrícola para que el terreno se ocupe como parte de otros sectores, son tres principales fenómenos los que se han llegado a determinar dicha situación:

– La edad de los dueños de la tierra. Los ejidatarios suelen rentar sus parcelas debido a que en la familia no se continua con el cultivo, los hijos de estos se marchan a estudiar a las grandes ciudades y los padres se retiran al no tener fuerza suficiente, por no dejar sus tierras las rentan a corporaciones que se han establecido en el país con la finalidad de explotar la tierra al límite, las cuales ponen a trabajar a campesinos con salarios a veces muy bajos.

– La venta de la tierra por la migración es otra decisión que toman los dueños, causando con ello fuertes estragos para el sector, ya que en muchos de los casos las compras son construir casas (fraccionamientos) plazas comerciales, bodegas u hoteles en ciertas zonas; este es uno de los principales deterioros actuales que detiene el crecimiento de la agricultura, hay casos en los que representantes del sector inmobiliario se integran a núcleos agrarios con el fin de obtener tierras en las reparticiones del gobierno o para encontrar un buen negocio de compra de otros integrantes campesinos, esto se transforma en algo desfavorable para los vecinos ejidatarios, ya que por la búsqueda de expansión los constructores despojan parte de sus tierras o les complican el acceso a sus parcelas.

Este problema no cesa y en gran medida es por la corrupción que hay en el sistema, no solo dentro las organizaciones agrarias sino también por parte de notarías y gobiernos estatales, los cuales incitan a los ejidatarios a vender sus tierras, muchas veces las declaraciones de los representantes del estado se basan en la conveniencia de la creación de plazas y otros giros comerciales que brindan empleo a la comunidad y encaminan al desarrollo, en este sentido el discurso es que deben apoyar.

Tan solo en el estado de Puebla, con una enorme cercanía a la capital, hace algunos años se contabilizaba 411 mil hectáreas registradas donde se practicaba la agricultura, en la actualidad es de 339 mil, en las 1072 diferenciales son ven ahora grandes plazas con fraccionamientos cercanos para un target de alto nivel socioeconómico.

– Problemas con la salinidad del agua y la arena en el suelo, la contaminación por los cambios de giro han generado que el suelo pierda fertilidad, afectando su utilidad para el cultivo, esta es otra de las causas por las que se desprenden de sus tierras los ejidatarios y campesino porque ya no sirven para lo que fueron destinadas.

El efecto de estas causas es de enormes bajas en la producción de insumos y alimentos de, a esto hay que agregar a la delincuencia organizada a la que se enfrentan muchos campesinos, los cuales son estafados y controlados en su producción, si bien la reforma agraria fue un punto importante en la agenda del ejecutivo, el resultado no ha sido muy eficaz, ya que el crecimiento entre años durante este sexenio es de entre 1% a 1.5% caso contrario con el sector de la construcción, que crece mensualmente entre el 50% y el 68% teniendo una recuperación del 104.08% del año 2021 al 2022 en obras en contratación, según datos del CEESCO del INEGI.

Autor

Escrito por Arturo Dubey para la Edición #118 de Enciclopedia Asigna, en 12/2022. Dubey es Licenciado en Economía egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)